Y TÚ MÁS: ANIMAL!!

Puedes perder la cabeza, puedes perder la calma o incluso perder el pelo. Pero, ¿se puede perder la empatía?
La empatía es la capacidad de ponerse con imaginación en el lugar de otra persona y entender sus sentimientos y perspectivas, y actualmente parece estar en caída libre.

Creo que no debemos confundir la empatía con “el café para todos”, el no saber decir no, o la firmeza.cars&business

Existe una gran disminución en los niveles de empatía entre las personas: cuanto más rico eres, menos empático, los CEOS y altos cargos tienen cada vez más un comportamiento psicópata al carecer de empatía con sus subordinados y la corrupción aumenta de forma exponencial, (en Barcelona tenemos el clan Pujol y CiU).
Más allá de nuestras fronteras, es difícil pasar por alto el déficit de empatía profunda, desde el terrorismo hasta los conflictos religiosos, pasando por las guerras civiles.

¿Qué se puede hacer para darle la vuelta a la caída de empatía? Todos podríamos empatizar muchísimo más, ya que estamos viviendo muy por debajo de nuestro potencial empático.
Hoy nos enfrentamos al problema de una generación hiperindividualista inmersa en la cultura de Internet. Tenemos que regenerar nuestra empatía, como individuos y como sociedad.

Aquí tienes 4 ideas para ser más empático:

1. Para y escucha.

Si estás discutiendo con tu pareja, un vecino, un niño, un empleado, un compañero…, para y da un paso atrás, trata de escuchar por dos motivos:
por lo que la otra persona está sintiendo y por lo que necesita. Dale la oportunidad de expresar esos sentimientos y necesidades, e incluso repite de nuevo lo que ha dicho, de forma que se dé cuenta de que estas entendiendo lo que te está diciendo.
Trabaja para reducir la tensión, tanto en la sala de estar como en la sala de juntas, así como en los conflictos obrero-patronales. Si ambas partes están de acuerdo en repetir lo que el otro lado acaba de decir, y no caer en el error de empezar a hablar como si cada parte cars&businesshablara como para sí misma, la resolución de conflictos que se alcanza es más rápida.

2. Pregúntale al camarero cómo le va la vida.

Un obstáculo importante para la empatía es los estereotipos y prejuicios que tenemos sobre los demás, a menudo debido a juicios precipitados sobre la base de la apariencia o el acento. Creo que nos estamos equivocando demasiado a menudo prejuzgando a las personas. ¿Qué es lo que realmente sabes sobre la vida de la chica con piercings que te entrega tu correo cada mañana? ¿Qué está pasando realmente por la mente de la contable, la chica tranquila que siempre está sentada sola en la cafetería de la oficina? Una buena receta para la salud empática es tener una conversación con un extraño, al menos una vez a la semana, pregúntale cómo le va la vida a la cartera o a la contable.

3. Mira a los ojos y lee.

Si queremos llevar los beneficios de la empatía a los lugares de trabajo mejorando el trabajo en equipo, el liderazgo y la creatividad, entonces es esencial crear una fuerza de trabajo con empatía y en sintonía con altos niveles de inteligencia emocional.
Los expertos dicen “la inteligencia emocional nos permite tomar conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustraciones que soportamos en el trabajo, acentuar nuestra capacidad de trabajar en equipo y adoptar una actitud empática y social, que nos brindará mayores posibilidades de desarrollo personal y profesional”.
En mi vida profesional he visto que los compañeros que utilizan mucho la inteligencia emocional viven muy bien en las empresas, aunque no sean los más brillantes por su inteligencia y formación. Al contrario, la falta de inteligencia emocional puede influir negativamente y arruinar una carrera profesional.

4. Ejercitar la  empatía en el aula

La manera más profunda y duradera de parar el declive de la empatía, es ejercitar la empatía en el aula.
El ejercicio que propongo es: que una persona desconocida visite el aula con regularidad durante un año y que los niños se sienten alrededor de ella cars&businessdiscutiendo preguntas como: ¿Qué está pensando? ¿Qué está sintiendo?
Ésto es la piedra angular para el desarrollo de su imaginación empática y para aumentar en los niños los niveles de empatía, impulsar la colaboración, reducir el acoso en el patio de la escuela y hasta incrementar el éxito académico general.
¿No debería todo niño tener el derecho de participar en programas como éste? Creo que sólo una escuela de Canarias está impartiendo programas de este tipo.

La empatía está en declive, pero ésto puede cambiar. Empieza probando por cambiar el “Y TÚ MÁS: ANIMAL!!”, por otra respuesta utilizando la empatia y la inteligencia emocional.

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Joan Puyol    Vender mi coche Barcelona Ejecutivo de ventas-Empresario-Blogger. Contacta amb Joan aquí.

 

¿Quién ha montado todo este lío?

¿Quién ha montado todo este lío? Pregunta con trampa. No culpes a los demás, te hace menos capaz de hacer frente a los problemas de la vida.

Las personas que culpan a otros de sus desgracias  son mucho menos capaces de adaptarse a los cambiantes acontecimientos de su vida.

He podido observar  entre mis amigos y conocidos  divorciados/as,  que los que culpan a sus exparejas o incluso a sí mismos tienen más trastornos de ansiedad, de depresión y del sueño, que las personas que culpan  la manera que ellos y sus parejas interactuaron en la relación.cars&business

Y, por desgracia…, el culpar se contagia.

Si quieres aprender de tus errores, pero castigándote a ti mismo obtienes  consecuencias negativas, prueba con perdonarte, puede ayudarte a aumentar la creatividad,  incluso aumentar el autocontrol.

La autocrítica sistemática está asociada con menos motivación y peor control de uno mismo. También es uno de los mayores indicadores de la depresión, dinamita tanto la acción del  “lo haré”  como la del  “quiero hacerlo”. En contraste, la auto-compasión, el ser solidario y amable con uno mismo es una forma de hacer frente  al estrés y al  fracaso, además  de que está asociado a una mayor motivación y un mejor control de uno mismo.

Perdonar y no culpar, aumenta la responsabilidad.

Opino que es “el perdonarse” y no  “el culparse”  lo que hace  aumentar  la responsabilidad. Pienso que perdonarse en un fracaso,  hace a las personas más propensas a asumir la responsabilidad,  y no cuando se toma un punto de vista  profundamente crítico.  Por  ello, las personas que adoptan un tono de auto-compasión, también están más dispuestas a recibir información y asesoramiento de los demás,  además tienen más probabilidades de aprender de la experiencia.

Resístete a culpar a los demás!,  te hará más productivo y más feliz.

¿Cómo podemos resistir la tentación de culpar?

Cuando quieras culparte a ti mismo, intenta encontrar una ventaja en el fracaso.

Aprende del error  y sigue adelante. No pierdas el tiempo culpabilizandote. Las grandes personas y profesionales  ven qué lo están haciendo mal y lo utilizan como información para mejorar.  “La grandeza no nace, se cultiva”. Los profesionales practican la culpa del fracaso de  manera diferente y mucho más estratégica. Al no conseguir su objetivo o directamente fracasar, no se echan la culpa a sí mismos,  sino que la utilizan como estrategia para reparar o mejorar.

Admitir el error y usarlo para obtener mejoras es una muestra de un gran equipo. Afirmo que los equipos y las instituciones  más cohesionados y mejor dirigidos, son los que reportan más errores que sus colegas que no lo hacen … los equipos de alto rendimiento siempre están más dispuestos a admitir sus errores, por lo tanto, de aprender de y evitar la repetición de éstos.

¿Qué pasa cuando se quiere culpar a los demás?

Le echamos la culpa a la víctima porque deseamos creer que el mundo es justo, ecuánime y equitativo. Es demasiado deprimente pensar lo contrario, ¿no?.  Cuando vemos las cosas horribles que  ocurren a la gente inocente es mucho más fácil creer que la culpa es de otras personas,  que cambiar radicalmente nuestra visión del mundo.

Intenta considerar la posibilidad de que la “situación conflictiva” podría haber estado causada por  las circunstancias, no por la  personalidad de la víctima. Por ejemplo: ¿alguien está enfadado y enloqueciendo contigo? Supongamos que está teniendo un mal día,  y no que es una mala persona, un tal y un cual, ¿entiendes?

Cuando tú actúas mal o erróneamente, dices que es debido a un estado de ánimo determinado; cuando otros hacen lo mismo que tú, dices que es porque son unos indeseables, inútiles, incompetentes,… intenta dar a los demás  el mismo beneficio de la duda que te das a ti mismo.

No te des tan rápido como culpable, ni lo hagas con los demás… Reflexiona unos minutos y evita, tanto como puedas, decir: ¿Quién ha montado todo este lío?

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